¡Tic, tac! El Coloso de Santa Úrsula ya huele a pólvora mundialista

Chaky Saldaña
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A partir de este 23 de marzo de 2026, el calendario no perdona y la nostalgia se transforma en adrenalina pura: estamos exactamente a 80 días de que el balón ruede en el Estadio Azteca. Tras décadas de crónicas, conciertos épicos y leyendas que he visto desfilar, les aseguro que la atmósfera que se percibe en las calles de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey es digna de una obertura de ópera. Ya no es una fecha lejana en el papel; es el rugido inminente de una fiesta que unirá a tres naciones y 48 ilusiones.

La cuenta regresiva ha entrado en esa fase crítica donde la cultura y el espectáculo se funden en uno solo. Mientras las luminarias del pop y el rock ceden temporalmente sus escenarios —como el majestuoso Akron o el imponente coloso de acero en Guadalupe— para convertirlos en templos del balompié, los expertos en logística y los cazadores de tendencias ya preparan las alfombras rojas para las selecciones. No solo esperamos goles, esperamos el evento cultural más grande del siglo en nuestra región, con un México que, por tercera vez, demostrará por qué es el anfitrión por excelencia del planeta.

Preparen las gargantas y ajusten los cronómetros, porque estos 80 días se irán como un suspiro entre ensayos, quinielas y la efervescencia de una fanaticada que ya cuenta las horas. El 11 de junio está a la vuelta de la esquina y la pregunta no es si estamos listos, sino si el mundo está preparado para la intensidad de un mundial que promete ser, sencillamente, histórico. ¡Nos vemos en la inauguración!

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