
La dualidad de un titán. Este domingo 22 de febrero a las 12:30 hrs., el majestuoso Teatro Degollado se convierte en el epicentro de una metamorfosis sonora. Bajo la batuta de José Luis Castillo, la Orquesta Filarmónica nos invita a un viaje por el “Beethoven de transición”, ese que navegaba entre la herencia de Mozart y el abismo de su propia sordera. Es una cita obligada para entender cómo la música puede ser un refugio de luz en medio de la tragedia personal más profunda.
El programa es un contraste fascinante: la Sinfonía núm. 2, compuesta mientras el genio escribía su desgarrador Testamento de Heiligenstadt —un documento con tintes suicidas—, paradójicamente desborda una energía rítmica y una jovialidad que desafían su realidad. Por otro lado, la Sinfonía núm. 8, a menudo eclipsada por la monumentalidad de sus hermanas, nos regala a un Beethoven lúdico, breve y hasta burlón, que utiliza la ironía como una declaración de absoluta libertad creativa antes de asaltar la historia con su Novena.
No es solo un concierto; es una oportunidad de asomarse a la intimidad de un hombre que decidió transformar su aislamiento en una explosión de modernidad. Si buscas una experiencia que combine el rigor técnico con la pasión desbordada, el Programa 3 es el lugar donde el clasicismo se rompe para dar paso al mito. Nos vemos en la fila uno, porque en el corazón de Guadalajara, la música de Beethoven sigue siendo el latido más vanguardista de la ciudad.




