
La FIL 2025: Un abrazo catalán que electrizó Guadalajara
Bajo el lema “Puentes de tinta y palabra”, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025 desplegó su magia habitual con un invitado de honor que trajo el Mediterráneo al corazón de Jalisco: Cataluña. No fue solo una celebración literaria, fue un fenómeno cultural total donde la sagrada trinidad de letras, arte y espectáculo vibró en cada pabellón. La Rambla se recreó en el recinto ferial, colmada no solo de los gigantes de la narrativa catalana contemporánea, sino del magnetismo de músicos, chefs estrella y performances que convirtieron cada lectura en un acto multidisciplinario y vibrante. El aroma a sal marina y papel nuevo invadió la ciudad.

El pabellón catalán fue un hervidero donde se mezclaron el star system literario con el musical, demostrando que la cultura, en su más amplio espectro, es el mejor embajador. Las castells, esas torres humanas, se erigieron no como mera postal folclórica, sino como una poderosa metáfora del evento: una construcción colectiva, arriesgada y festiva en honor a la creatividad.
omo testigo de tres décadas de FIL, afirmo que esta edición catalana quedará marcada a fuego en la memoria. Logró lo excepcional: ser masiva sin ser superficial, profundamente intelectual y a la vez deslumbrantemente popular. Confirmó que Guadalajara, mi base de operaciones, es la capital indiscutible del libro en español y un epicentro donde la cultura de espectáculo se vive con la mente y el corazón. Se cerró este capítulo, pero el puente construido permanece: sólido, luminoso y lleno de historias por seguir contando.




