El Escenario del Sabor: La Función Estelar de la Cuaresma en la Perla Tapatía

Olviden la idea de que el ayuno es sinónimo de aburrimiento; en Jalisco, el Miércoles de Ceniza es el estreno de una superproducción gastronómica que paraliza a la ciudad. Mientras las campanas doblan en el Sagrario Metropolitano, las cocinas tapatías afinan sus instrumentos para dar vida a los clásicos: desde esa torta ahogada de camarón que desafía cualquier tradición, hasta las empanadas de leche y fruta que son, por derecho propio, las “estrellas de reparto” más esperadas en las puertas de los templos.

Es un ritual que combina la fe con el hedonismo culinario, donde el verdadero protagonista es el pescado en penca o unos chiles rellenos de queso bañados en caldillo que merecerían una ovación de pie en el Degollado. No es solo comida, es nuestra identidad cultural puesta en escena, una coreografía de olores y texturas que nos recuerda que, incluso en los días de reflexión, los tapatíos sabemos cómo montar un espectáculo para el paladar. Si hoy te pones la cruz en la frente, asegúrate de que el cierre de telón sea con una capirotada tradicional, ese postre que, como las grandes leyendas del cine, nunca pasa de moda.




