
Con la mira puesta en la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Estadio Guadalajara fue sede del partido amistoso entre las selecciones de México y Ecuador, un encuentro que no solo encendió la pasión futbolera, sino que también marcó el inicio de la cuenta regresiva rumbo a la justa deportiva más importante del planeta.

El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, acudió al encuentro para apoyar al Tricolor y refrendar el compromiso del estado con la organización del Mundial 2026, en el que Guadalajara será una de las subsedes oficiales, albergando cuatro partidos —uno de ellos de la Selección Mexicana—.
Durante el medio tiempo, el Comisionado Presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), Mikel Arriola Peñalosa, hizo entrega al mandatario estatal del balón oficial del Mundial 2026, firmado por los jugadores del combinado nacional, como símbolo del trabajo conjunto entre el estado y la federación. El duelo culminó con empate a un gol.

Además de la emoción deportiva, el evento representó un paso más en la preparación de Jalisco para recibir a más de 3 millones de visitantes durante el Mundial, con una derrama económica estimada en 20 mil millones de pesos.
El Gobierno de Jalisco impulsa una serie de obras y proyectos de infraestructura que dejarán un legado permanente: mejoras en transporte, vialidades, oferta hotelera y espacios públicos, con el propósito de posicionar a la entidad como la mejor sede mundialista.
Entre los anuncios destacados de la jornada, se presentó a la golfista tapatía Lorena Ochoa como embajadora oficial del Mundial 2026, reforzando el orgullo local y el talento deportivo jalisciense.
De acuerdo con el Comité Organizador Guadalajara 2026, la ciudad alcanzará una ocupación hotelera del 98%, con 78 mil cuartos disponibles y más de 12 mil en construcción. Los encuentros programados en el Estadio Guadalajara se llevarán a cabo los días 11, 18, 23 y 26 de junio de 2026, incluyendo el segundo partido de grupo de México.
La celebración también se extenderá al Centro Histórico de Guadalajara, donde la Plaza Liberación y el Paseo Degollado serán sede de un festival cultural con actividades para toda la familia, mostrando al mundo el arte, la tradición y la hospitalidad del estado más mexicano.
Con estas acciones, Jalisco reafirma su liderazgo como anfitrión mundialista y avanza en la construcción de un legado urbano, cultural y social que trascenderá más allá del futbol, proyectando a Guadalajara como una ciudad vibrante, moderna y llena de orgullo jalisciense.




