El domingo 28 de julio se llevaron a cabo las elecciones presidenciales de Venezuela, en donde los candidatos más fuertes eran Nicolás Maduro (reelección) por parte del Partido Socialista Unido de Venezuela, y Edmundo González Urrutia de Mesa de la Unidad Democrática.
Las urnas se abrieron desde la mañana y cerraron a las 6 PM, esperando la participación de aproximadamente 22 millones de venezolanos. Cuatro horas después de haber llegado la hora de cierre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, anunció que Maduro estaba por delante en las elecciones con el 51.20% de los votos, a diferencia de González Urrutia con el 44.2%, estando contabilizadas el 80% de las actas.
Dos horas antes de que las elecciones llegaran a su horario de fin, las encuestas de salida por diferentes medios arrojaban resultados favorables a Edmundo González con más de 7 puntos de diferencia a Maduro, lo que causó controversia en la ciudadanía venezolana.

En diferentes redes sociales se difundieron videos de ciudadanos venezolanos protestando a fuera del CNE, sin embargo, las fuerzas militares impidieron que las personas pudieran acceder a observar el escrutinio, así como que hubiera testigos de los diferentes partidos políticos para evitar irregularidades.
Dados estos hechos, el Secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, externó su deseo de que se recontaran los votos para respetar la voluntad del pueblo venezolano, y que sea un proceso democrático y transparente. “Tenemos la seria preocupación de que el resultado anunciado no refleje la voluntad del pueblo venezolano”, “Ahora que concluyó la votación, es de vital importancia que cada voto sea contado de forma justa y transparente. Llamamos a las autoridades electorales a publicar el recuento detallado de votos (actas) para asegurar la transparencia y rendición de cuentas”, comentó Blinken en un comunicado.
Información: Oscar Orozco

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