
En la víspera del 8 de marzo, Guadalajara no solo huele a jacarandas; resuena con el eco de mujeres que dejaron de pedir permiso para empezar a dictar la pauta. El epicentro del poder creativo y social se ha desplazado hacia manos femeninas que, con la elegancia innata de esta tierra pero con una fuerza de acero, transformaron a Jalisco de una provincia conservadora en un referente global de vanguardia.
Nuestra “Perla” brilla hoy gracias a visiones como la de Marisa Lazo, quien redefinió el liderazgo empresarial con sentido humano, y la cineasta Patricia Riggen, que puso la narrativa tapatía en el “mainstream” de Hollywood. No podemos entender nuestra sofisticación cultural sin Viviana Kuri al frente del MAZ, ni el pulso de nuestra identidad moderna sin la audacia de la diseñadora Julia y Renata, quienes elevaron el trapo local a la categoría de arte internacional. Mención aparte merece la incansable labor filantrópica de Karen de Alba, cuyo compromiso social ha tejido redes de apoyo que hoy son columna vertebral del estado.

Estas cinco figuras no solo han “sobresalido”; han hackeado el sistema tradicional para demostrar que en Jalisco la cultura y el éxito tienen nombre de mujer. Su legado no es una efeméride de calendario, sino un mapa de ruta para las generaciones que vienen pisando fuerte los portales de nuestra ciudad. Porque hoy, más que nunca, Guadalajara se escribe con “M” de mujer.




