
¿Qué separa a un hombre que soñaba con volar en el 1500 de un espectador que busca respuestas en el 2026? La respuesta la tiene Rodrigo Murray, quien llega a la Sala 2 del Conjunto Santander para demostrarnos que el pincel de Da Vinci no solo pintó la eternidad, sino que también trazó las dudas más profundas de nuestra propia humanidad. En este monólogo, Murray no solo actúa; entabla un diálogo vibrante con la pieza monumental de Sebastián, logrando que el Renacimiento italiano se sienta tan urgente y necesario como un suspiro en pleno Zapopan.
A lo largo de 60 minutos, la puesta en escena nos regala un viaje temporal donde Leonardo deja de ser la figura de mármol de los libros de historia para convertirse en un hombre que llora, yerra y ama. Es un juego teatral de transformaciones donde el espíritu incansable del genio se fusiona con la vulnerabilidad de nuestra era. Bajo la piel de Murray, el protagonista de esta historia nos recuerda que, a 573 años de su nacimiento, seguimos habitando un mundo que apenas comienza a comprender la magnitud de sus sueños.
La cita es este 20 y 21 de febrero en el corazón cultural de Jalisco. Para quienes formamos parte de este medio desde hace décadas, encontrar propuestas que logren este equilibrio entre el rigor histórico y la frescura escénica es un bálsamo necesario. No se trata solo de ver una obra, sino de asistir a un desdoblamiento del tiempo que nos invita, sobre todas las cosas, a no dejar de soñar nunca. Los boletos ya vuelan, y con justa razón: encontrarse con Leonardo cara a cara no es cosa de todos los días.




