Hay experiencias que no necesitan pretexto para existir, porque llevan en sí mismas su propia justificación. El Tequila Express es una de ellas. Desde su primera corrida en agosto de 1997, este tren turístico se convirtió en el primero de su tipo en México, y tras casi tres décadas de historia, regresó en 2024 renovado y con mayor fuerza, respaldado por una inversión de 201 millones de pesos entre el Gobierno de Jalisco y la iniciativa privada. No es un tren cualquiera: es una declaración de identidad.
A bordo del Tequila Express, el viajero no solo se traslada de Guadalajara al Pueblo Mágico de Tequila; recorre el Paisaje Agavero, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en uno de los medios de transporte más sustentables y evocadores que existen. Sus ventanales panorámicos enmarcan los mares infinitos de agave azul como si fueran cuadros vivos, y a eso se suma una propuesta cultural completa: mariachi en vivo, ballet prehispánico, folclórico, suertes charras, cantantes de música vernácula, coctelería artesanal y una comida típica en los jardines de la Quinta de Casa Sauza que convierte la sobremesa en celebración.

El tren opera con salidas los viernes, sábados y domingos, con distintas modalidades que van desde el recorrido libre hasta la experiencia todo incluido. José Ignacio Higuera Bravo, subdirector de turismo del Tequila Express, lo resume con una claridad que envidiaría cualquier poeta: tres experiencias únicas en un solo viaje: volver a subirse a un tren —algo que los mexicanos hemos casi olvidado—, contemplar los mares de agave azul que no existen en ningún otro rincón del mundo, y descubrir de manera distinta toda la cultura y riqueza que representa esta bebida, desde su tradición hasta la cadena de valor que genera en Jalisco. Este verano, el Tequila Express no es una opción más en la agenda cultural de Jalisco: es, sencillamente, una parada obligatoria.
