En el estado no hace falta cruzar fronteras para sentirse en otra época: basta con tomar carretera hacia alguna de las casi 40 haciendas y casonas históricas agrupadas por la Asociación Haciendas y Casonas de Jalisco, fundada en el año 2000 y repartida en 21 municipios. Estas construcciones destacan por su arquitectura colonial mexicana, con patios amplios, arcadas y corredores que cuentan historias del pasado, en un entorno donde lujo, tradición y naturaleza se combinan a la perfección. Entre las favoritas para una escapada de fin de semana está la Hacienda Sepúlveda, en el Pueblo Mágico de Lagos de Moreno, una construcción de 1684 que abre sus puertas para disfrutar del aire fresco en sus jardines y sumergirse en un entorno cargado de historia, con spa, alberca al aire libre y actividades como equitación y senderismo.
Para quienes prefieren quedarse cerca de la capital tapatía, la Región de Valles ofrece otra joya: una hacienda virreinal fundada en 1573 en Ahualulco de Mercado, a solo una hora de Guadalajara, célebre por sus vistas hacia los volcanes de Tequila y Ameca y por amenidades como cabalgatas, paseos en lancha y spa. A 30 minutos de Zapopan también espera una hacienda del siglo XVII con jardines exuberantes y alberca de estilo morisco, ideal para una tarde de desconexión total sin alejarse demasiado de la ciudad.

Por su parte, el Pueblo Mágico de Sayula guarda la Gran Casa Sayula, una casona de finales del siglo XVIII registrada por el INAH e INBA como patrimonio histórico, con su antiguo comedor convertido en restaurante de alta cocina y una terraza panorámica perfecta para el atardecer. Ya sea en pareja, con la familia o entre amigos, estas haciendas jaliscienses ofrecen la oportunidad de pausar el ritmo cotidiano y reconectar con la riqueza histórica, gastronómica y natural que distingue al occidente de México.
