El Auditorio Telmex se prepara para una velada que promete ser un nudo en la garganta y una caricia al alma. Este próximo 26 de abril, Ricardo Montaner regresa a la Perla Tapatía con su gira “Te Echo de Menos”, un despliegue de nostalgia y maestría vocal que, según los rumores de pasillo y su propio tono confesional en redes, se siente más como una despedida definitiva que como un simple hasta luego. Tras más de cuatro décadas dictando las reglas del romanticismo en español, el venezolano llega a una Guadalajara que lo ha adoptado como propio, listo para demostrar que, aunque el tiempo pase, su voz sigue siendo el refugio estándar para los corazones rotos.
La producción de este 2026 no escatima en simbolismos; es un recorrido cronológico que nos lleva desde la frescura de “Tan enamorados” hasta la profundidad espiritual de sus composiciones más recientes. No es solo un concierto, es una cátedra de cómo envejecer con dignidad sobre el escenario, manteniendo esa conexión casi mística con un público que hoy abarca tres generaciones. Ver a Montaner en vivo este año es entender que el pop romántico no ha muerto, simplemente ha encontrado en él a su último gran guardián, uno que sabe que para hacer vibrar al Telmex no se necesitan pirotecnias, sino esa honestidad brutal que solo se adquiere cuando ya no se tiene nada que demostrar.
Si usted es de los que aún guarda un casete o simplemente busca entender por qué sus padres se emocionan con “La cima del cielo”, esta es la cita obligada de la temporada. Guadalajara será testigo de un artista que, a diferencia de muchos contemporáneos, no pelea contra el reloj, sino que lo abraza para regalarnos una última noche de bohemia compartida. La preventa voló, y no es para menos: estamos ante el posible cierre de un capítulo dorado en la historia de la música latina. Nadie querrá decir que se lo contaron; todos querremos decir que, por última vez, estuvimos ahí.
